Decidí emprender porque amaba el peligro. O la comodidad de disponer de mi propio tiempo. Pero la verdad es que emprender no es tan fácil como algunos lo pintan. Si fallas, no es como raspar una materia, tu empresa se vendrá abajo. Y no siempre tenemos quien nos diga cómo hacer para triunfar, dónde estamos fallando o mucho menos cómo debemos gestionar nuestros recursos.
Estuve en 2 emprendimientos y fallé. Uno personal y otro grupal. Las mejores intenciones no te llevarán al cielo, pero adquirirás experiencia. Y necesitas a alguien con la experiencia para ayudarte. Aunque no se pueda aprender en cabeza ajena.
La vida tiene sus altos y bajos pero arriesgarse y salir de la zona de confort es algo hermoso. Créeme, poca gente podrá identificarse contigo. Ya por defender tus sueños eres especial y si logras llevarlos a cabo, podrás alcanzar las estrellas.
Haz un ejercicio mental e imagínate que tienes a alguien que te aconseje en tu equipo, ¿escucharías sus consejos?¿o fingirías que todo está perfecto y no tienes de qué preocuparte?
Tu respuesta será la diferencia entre cotizar en bolsa o tener que ingresar a la jungla del mercado de trabajo. Si necesitas ayuda, pídela (o contrátala). La mejor inversión es la del conocimiento, la que se hace para progresar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario