Ése estadio de la vida que te lleva a renegar de un salario fijo con todas sus comodidades se llama adultez temprana. O rebeldía. Prefiero pensar que es lo último.
A mí me cuesta estar bajo las órdenes de alguien más, eso no significa que sea inconstante o irresponsable, simplemente para qué trabajar y hacer rico a alguien más por una fruslería de sueldo. Si emprendí, es para darme el gusto de disponer de mi horario y que mi remuneración se corresponda con mis esfuerzos.
Emprender se parece a ser periodista en una zona de guerra. Puede que ganes un Pulitzer o que te secuestren y manden videos de tu decapitación a un canal de televisión.
Life is life.
De todas formas, triunfar es delicioso pero también hay cierto sabor en el fracaso que te da más ganas de seguir adelante. Por lo menos en mi caso.
Los momentos de vini, vidi, vici son como ofertas: si no los aprovechas, te vas a arrepentir. Claro que este ejercicio creativo no sólo será para hablar de mí, hay cosas que me gustaría analizar, diseccionar y discutir.
Porque no sólo en Wayra hay emprendimientos valiosos. Porque estudiar en una universidad no siempre es suficiente. Porque a veces hay que pensar y a veces no.
No hay comentarios:
Publicar un comentario